Desde la evaluación e intervención psicopedagógica se busca dar una explicación a los problemas de aprendizaje que los niños o adolescentes en edad escolar presentan, y que sin estar perjudicada la inteligencia, les afecta al rendimiento académico. En estas situaciones los niños son los grandes incomprendidos, pues la reacción natural ante el fracaso sin explicación es tirar la toalla. Ante esa reacción los adultos pensamos que los niños son “vagos” y el resto de compañeros que son “tontos” de tal forma que la imagen personal del niño que presenta dificultades de aprendizaje rápidamente se consolida como “soy vago y tonto” pudiendo provocar fácilmente innumerables trastornos asociados, además de perder la motivación para el estudio y arrastrar un retraso académico a lo largo de los cursos.
Estas dificultades muchas veces no han sido atendidas durante las etapas clave del desarrollo en las que resulta más fácil enseñar los aprendizajes básicos de lectura escritura y cálculo, por lo que no sólo no se ha podido prevenir el problema, si no que además no se ha tratado según las necesidades educativas especiales del momento. Por tanto además de encontrar el motivo de la alteración en el aprendizaje, es necesario aplicar una intervención adecuada a los objetivos que necesitan alcanzar para poder aprender al nivel que les corresponde para su edad y capacidad intelectual. Esta es la explicación por la que un niño que ha tenido un retraso del tipo que sea sin tratar adecuadamente, cuando llega a una etapa superior de conocimiento tendrá una alta probabilidad de presentar dificultades para adquirir muchos de los objetivos académicos. Para ello, lo que se necesita fundamentalmente es corregir la raíz del problema, no presionarle para que dedique más horas de estudio. A su vez, para corregir la raíz del problema se necesita invertir un tiempo y una dedicación extra durante un periodo de tiempo, lo cual constituirá una inversión en calidad de trabajo del niño, en motivación para el estudio y en recuperación de la autoestima.
Algunas de las dificultades de aprendizaje más comunes, son las siguientes: (descripción de las alteraciones tomada del Servicio de Programas Educativos y Atención a la Diversidad)
La Disgrafía
Son alteraciones en la calidad de la escritura o trazo gráfico, sin que exista retraso intelectual o alteración neurológica que lo explique. Este trastorno suele situarse entre los 7 u 8 años de edad, después o durante el aprendizaje de la escritura.
La Distografía
Consiste en la presencia de errores gramaticales en la escritura. Afectan tanto a la ortografía natural como arbitraria Los errores más frecuentes son la confusión b-v, la
omisión y adición de la h, la unión de la “a” al determinante, la utilización de mayúsculas, la separación de pronominales, la confusión de “ll” y “y”, la “m” delante de “p” y “b”, la confusión “g” y “j”, la confusión de letras, separación final del renglón, la confusión de la “r” y “rr”. También se incluyen los errores de unión y fragmentación de
palabras, adiciones, sustituciones, traslaciones y rotaciones de grafemas etc.
La Dislexia
Afecta a aquellas habilidades lingüísticas asociadas a la lecto-escritura, particularmente a la discriminación fonológica, decodificación visual, memoria a corto
plazo, percepción y secuenciación. Los alumnos con este trastorno, presentan problemas en deletreo, en análisis y síntesis auditivo, así como en la traducción fonemagrafema y viceversa.
El Retraso Lector
Es una dificultad para el aprendizaje de la lectoescritura cuyas causas pueden ser: baja capacidad intelectual, déficit sensorial, deprivación sociocultural, problemas emocionales, desmotivación o retardo madurativo en alguna de las variables que intervienen en el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura.
Discalculia
Se trata de un trastorno específico del desarrollo en el cálculo aritmético del niño. Suele aparecer asociado a otros trastornos como la dislexia o la disgrafia, así como con trastornos de atención y problemas perceptivos. Los problemas observados en estos casos son: la confusión de números y su inversión, la resolución de problemas, el cálculo y la dificultad para memorizar operaciones aritméticas sencillas.
Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad
Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Patrón persistente de desatención y/o hiperactividad/impulsividad o inhibición, que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar.
El TDAH se manifiesta en las dificultades que tiene la persona para controlar su conducta, presentando problemas de atención, déficit en el control del impulso o inhibición y excesiva actividad. A esto se añaden otros dos problemas: la dificultad para seguir las normas e instrucciones y una excesiva variabilidad en sus respuestas a las situaciones, particularmente en el trabajo. Los niños con TDAH están constantemente “fuera de la tarea” y se distraen con una enorme facilidad. Tienen dificultad para seguir las normas e instrucciones. El exceso de actividad que despliegan molesta al resto de los compañeros. Si nos basamos en los síntomas y en las causas que subyacen, podemos distinguir los tres subtipos siguientes: Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio del déficit de atención (TDAH/I) Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio hiperactivo / impulsivo (TDAH/ H-I) Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado (TDAH/ C)
