Hay dos cosas con las que los niños disfrutan: jugar y pintar. Si les damos a nuestros hijos una hoja en blanco y material de pintura (colores, ceras…) pueden estar distraídos durante largo rato. ¿Por qué algo tan aparentemente insignificante puede llegar a ser una actividad esencial en la vida del niño? Porque es a través del dibujo y del juego donde comunican y expresan cómo son, sus pensamientos, sus sentimientos y donde establecen contacto con la realidad y el ambiente que les rodea. El escaso dominio que los niños poseen sobre el lenguaje les dificulta la comunicación de sus pensamientos, pero esta dificultad les lleva a explorar nuevos modos de comunicación.
Las vías alternativas que podemos fomentar en nuestros hijos para que expresen sus emociones pueden ser diversas, pudiendo resaltar todas aquellas tareas que requieran habilidades artísticas, tales como pintar con colores, con ceras, recortar dibujos, pegar… (ver anexo) Enseñarles actividades en las que tengan que desarrollar su creatividad es una tarea recomendable. Fomentándoles a realizar tareas artísticas les estamos enseñando a expresar y a comunicar los pensamientos y sentimientos que llevan dentro. Lo importante no es qué expresan a través de sus dibujos, sino, es el mero hecho de plasmar sus estados internos donde radica la importancia de los dibujos. Brindándoles la oportunidad de comunicarse a través de los dibujos y de las distintas tareas artísticas enseñamos a nuestros hijos a exteriorizar sus emociones internas, permitiéndoles que expresen y disfruten libremente.
Además de ser un medio expresivo, se considera que a partir de actividades artísticas el niño aprende a conocer y a manejar sus gestos, el espacio, las formas y los colores, agudiza el sentido de la observación y la aptitud para esquematizar. Por lo que el grado de perfección del dibujo de imitación o copiado sería el testimonio de su nivel de madurez y puede constituir una medida en su nivel de desarrollo.
La importancia del dibujo en la vida de los niños y su gran utilidad como medio de expresión ha hecho que su estudio sea de vital importancia. Son muchos los psicólogos que emplean el dibujo como instrumento de evaluación de la personalidad, sobre todo cuando trabajan con niños, ya que ofrece un conjunto de información que permite estimar los aspectos de su personalidad que le orientarán hacia al proceso de diagnóstico. Los dibujos proyectivos son realmente una ayuda, ya que a través de ellos el sujeto proyecta de modo general o específico aspectos relevantes de su personalidad, de sus proyecciones y la visión de sí mismo y del mundo que le rodea. La actitud del psicólogo ante estas técnicas debe ser de prudencia, llevando a cabo una interpretación controlada y profesional. Además se han de tener en cuenta muchos aspectos para poder inferir de forma adecuada, tales como edad del sujeto, características del niño, correspondencia de los elementos gráficos con su significado, preparación del psicólogo… Estos requisitos permiten garantizar el uso adecuado del dibujo como instrumento de evaluación y su gran utilidad y eficacia.
Carmen Martí Sanchis